Una fracción de segundo cambió la vida de Javier Diaz.
Mientras trabajaba como perforador de pozos, Diaz entró accidentalmente en contacto con un sistema eléctrico de alto voltaje. La potente descarga lo arrojó al suelo y un compañero de trabajo rápidamente lo alejó de la fuente de electricidad antes de que los servicios de emergencia lo trasladaran en helicóptero a UMC.
Las quemaduras eléctricas se encuentran entre las lesiones más complejas de tratar. Aunque las heridas externas pueden parecer limitadas, una corriente eléctrica puede causar daños significativos en los músculos, nervios, vasos sanguíneos y otros tejidos debajo de la piel. Los pacientes suelen requerir atención quirúrgica especializada y una vigilancia estrecha para determinar el alcance total de la lesión.
Cuando Diaz llegó a UMC, el equipo médico, dirigido por el Dr. Philip E. Fiddler, director del futuro Centro de Quemaduras de UMC y profesor asociado de Quemaduras, Traumatología y Cuidados Agudos en Texas Tech University Health Sciences Center El Paso, evaluó cuidadosamente si era posible salvar la mano lesionada.
Inicialmente, la gravedad de la lesión generó preocupación de que pudiera ser necesaria una amputación para proteger la salud general de Diaz. Sin embargo, durante la evaluación, Diaz demostró que todavía podía mover los dedos, lo que dio al equipo una razón para aprovechar todas las posibilidades de preservar la extremidad.
El Dr. Fiddler señaló que Diaz ha enfrentado su recuperación con valentía y determinación, considerando cuidadosamente cada decisión a lo largo de su tratamiento; su disposición para mantenerse involucrado en el proceso de recuperación ha desempeñado un papel importante en su progreso.
“Creo que es un hombre valiente”, dijo el Dr. Fiddler. “Está enfrentando un gran desafío y soy optimista de que tendrá un buen resultado”.
Durante su hospitalización, Diaz afirma que la atención que recibió le dio confianza durante uno de los momentos más difíciles de su vida. Desde el manejo del dolor hasta el tratamiento continuo, atribuye al equipo especializado en quemaduras el haberle ayudado a mantenerse enfocado en su recuperación.
“Creo que el Dr. Fiddler hace milagros”, dijo Diaz.
El futuro Centro de Quemaduras de UMC, financiado mediante el programa de bonos, brindará atención especializada adicional y ampliada a pacientes con quemaduras graves, incluidas quemaduras eléctricas, térmicas y químicas. Mediante tratamientos quirúrgicos avanzados, rehabilitación y un enfoque multidisciplinario, UMC trabaja para ayudar a los pacientes a recuperarse de lesiones complejas, recuperar funciones y mejorar su calidad de vida.
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